La asesina que hacía jabón y pasteles con sus víctimas.
Solemos creer las que las mamás y las abuelas italianas son cariñosas y afectuosas, siempre pendientes de la familia y preocupadas porque...
Solemos creer las que las mamás y las abuelas italianas son cariñosas y afectuosas, siempre pendientes de la familia y preocupadas porque a sus hijos no les falte un buen plato de pasta en la mesa, aunque no siempre es así. Leonarda Chianculli es la prueba de que ese estereotipo no siempre se cumple. Por supuesto quería a sus hijos, así que cuando en 1939 supo que su hijo mayor y más querido se iba a alistar en el ejército pensó que era necesario hacer algún sacrificio para protegerlo. Algún sacrificio humano.